Si alguna vez has comprado un auto usado o has investigado sobre las restricciones vehiculares por contaminación (especialmente en la Región Metropolitana), es muy probable que te hayas preguntado desde qué año los autos tienen sello verde en nuestro país.
La respuesta exacta es que esta certificación ambiental se implementó oficialmente en el año 1992. A partir de ese momento, el Ministerio de Transportes comenzó a distinguir mediante este adhesivo a los vehículos livianos que incorporaban de fábrica un convertidor catalítico, una tecnología vital diseñada para filtrar y reducir los gases tóxicos del escape.
¿Para qué sirve el Sello Verde?
Este distintivo hexagonal acredita que el vehículo cumple con las normas de emisión de gases vigentes en Chile. Su mayor ventaja es que permite la circulación irrestricta por el país y ofrece exenciones frente a gran parte de las restricciones vehiculares dictadas en episodios críticos de contaminación ambiental.
No obstante, portar el adhesivo en el parabrisas no es un pase libre vitalicio. Año a año debes demostrar que el sistema anticontaminación de tu auto sigue funcionando. Esto se valida obteniendo el certificado de emisiones contaminantes. Si el catalizador está dañado o el motor quema mal la bencina, reprobarás la prueba, siendo este uno de los principales motivos de rechazo en la revisión técnica.

Cuida el medio ambiente y tu bolsillo
Para mantener el estatus ecológico de tu auto, realiza tus mantenciones de bujías, aceite y filtros según la pauta del fabricante. Cuando estés listo, puedes acercarte a nuestra planta de revisión técnica para certificar que todo esté en orden.
Recuerda que una revisión técnica automotriz al día no solo te evita multas, sino que es tu aporte directo para mantener un aire más limpio en nuestras ciudades.


